Estos son los diferentes tipos de preparaciones para poder aplicar en nuestro cuerpo diferentes plantas medicinales.

Tipos de preparaciones más comunes:

Planta fresca

Como su nombre indica, es la planta recién cortada, si bien en algunos casos se puede consumir en este estado, no es lo habitual y casi siempre hay una forma de consumirlas mejor, las vemos a continuación.

Tisanas

Las tisanas son combinaciones específicas de plantas que tienen la finalidad de aportarnos efectos beneficiosos para nuestra salud, al igual que las infusiones. En las tisanas encontramos dos o tres plantas para tratar la dolencia en cuestión, a modo de sinergia, combinandolas, y otra para mejorar el sabor, si se da el caso.

Al ser una mezcla en la que puede haber tallos, semillas y raíces, se debe preparar como una decocción dejándola macerar y colando para, finalmente, tomarla. Un grupo de plantas bien elegido actúa en sinergia. Por lo tanto, el resultado es mayor que la suma de sus elementos.

Las plantas medicinales tienen una elevada composición de moléculas, esto hace que una misma planta tenga múltiples aplicaciones y que se pueda aplicar en situaciones diversas.

Infusiones

Secamos las plantas colgándolas o esparciéndolas sobre cribas en una habitación muy ventilada y relativamente oscura. Así guardan el color y los principios activos. Una vez secas, las guardamos en cajas de cartón para más adelante cortarlas o deshojarlas, según convenga.

Para preparar una infusión de flores, basta verter agua hirviendo encima y dejarla reposar unos minutos. Si lo que queremos es hacer una infusión de hojas, las añadimos a un cazo de agua hirviendo y dejamos hervir 2 minutos a fuego lento, al mínimo. Las dejamos reposar unos minutos más y colamos. Si queremos, podemos añadir miel para endulzar, excepto en el caso de las plantas amargas; estas las tenemos que tomar solas, ya que la amargura es la que hace trabajar bien el hígado.

Si la infusión es de raíces y semillas, hay que hacer una decocción: añadir en agua hirviendo las raíces o semillas y dejarlas infusionar a fuego lento durante 6 o 7 minutos. Para terminar, basta colar y ya podemos disfrutar de sus propiedades medicinales, de su gusto y de su aroma.
Las plantas aromáticas y medicinales son una fuente de salud, bienestar y belleza.

Aceites

Las maceraciones de plantas aromáticas y medicinales se pueden hacer con una sola planta (utilizando sus flores, las hojas, las raíces y las semillas) o con una combinación de varias. Siempre las dejamos macerar en aceite vegetal (de oliva, de girasol, de sésamo, de jojoba …).

Hay que hacer las maceraciones relativamente largas para conseguir que los principios activos de la planta o plantas pasen adecuadamente al aceite. Una vez filtradas, deben guardarse en envases de vidrio oscuro para que no pierdan sus propiedades. Estos aceites los podemos usar para masajear, para aplicarlos directamente a la piel o los podemos añadir a cremas y ungüentos en función de sus propiedades.

Tinturas

Las tinturas se elaboran macerando la planta en alcohol. Estas maceraciones son relativamente cortas, si las comparamos con los aceites. Se maceran a oscuras. La tintura madre surge cuando maceramos la planta en alcohol de alta graduación y la tintura cuando el elaboramos con alcohol de 40º.

Se prepara la tintura madre que después diluimos con el hidrolato apropiado. A estas tinturas las llamamos Tinturas Aromáticas. En ellas encontramos los principios activos de la planta, obtenido a través de la maceración en alcohol y, también, a través del vapor de agua.

Hay que tomar sólo unas gotas añadiendo a la infusión o al agua tibia.

Cremas y ungüentos

Es recomendable elaborar las cremas a partir de nuestros aceites macerados, los hidrolatos y de los aceites esenciales destilados en casa. También pueden llevar manteca de karité, de cacao, aceites de jojoba, de rosa musqueta, de albaricoque …

Dependiendo del uso que queramos hacer, serán más o menos nutritivas e hidratantes. También se pueden hacer para los dolores musculares, articulares, por la tendinitis … Se envasan en vidrio violeta o azul para protegerlas de la luz y conservar mejor sus principios y cualidades.

Los ungüentos son una mezcla de aceites macerados y de cera de abeja.

Aqui especificamos unos ejemplos de cremas y ungüentos:

Tipo de cremas:

  • Crema de manos, con aceites macerados, mantequillas y hidrolatos. Para pieles secas, grietas. Nutre sin ser grasa.
  • Crema facial para piel joven, con aloe vera, hidrolatos, aceites macerados … Hidrata, regenera y cuida la piel.
  • Crema facial para piel madura, con mantequillas, aloe vera, aceites macerados, hidrolatos … Hidrata, regenera, nutre y cuida la piel.

Tipo de ungüentos:

  • Consuelda y menta.
  • Consuelda, ruda y cayena.
  • Consuelda, llantén, jengibre y milenrama.
  • A base de aceites macerados, tinturas y cera. Por el dolor muscular, tendinitis, reuma, dolor articular, para la circulación.

Preparaciones menos comunes de plantas medicinales (Parte 2)